Tipos de rodapiés en función de su instalación
Además de por el material, podemos clasificar los distintos tipos de rodapiés por su instalación.
La instalación más comúnmente utilizada es la del rodapié superpuesto, en la que el zócalo sobresale de la pared, ya que se instala de forma independiente, rápida y fácil. En este caso, debes tener en cuenta que, si el rodapié es muy ancho, los muebles quedarán más separados de la pared, por lo que tendrás que realizar algunas modificaciones en la parte baja de algunas piezas, para que puedan ajustarse al rodapié.
Si estás pensando en hacer una reforma parcial o integral que implique el movimiento de paredes, puedes optar por el diseño de rodapiés integrados, fabricados en un material que resiste golpes y arañazos y no sobresale del muro, por lo que prácticamente pasa desapercibido.
Por último, encontramos los rodapiés hundidos, una solución muy actual que puedes valorar en el caso de las obras nuevas o reformas integrales, debido a su particular proceso de fabricación e instalación, en la que intervienen dos placas de pladur enfrentadas: la trasera llega hasta el suelo y la exterior no, dejando un hueco que transforma la percepción del espacio en un diseño de estilo contemporáneo.
En función del tipo y color del suelo
Para elegir el tipo de rodapié más adecuado a cada estancia también debes tener en cuenta el color y el acabado del pavimento instalado.
En muchas ocasiones se pueden encontrar modelos de rodapié fabricados con el mismo material, textura y acabado que el del suelo elegido, hecho que te asegura un ajuste perfecto a nivel estético. Por ejemplo, a un suelo laminado en roble gris le correspondería el rodapié también fabricado en el mismo material y tono.
Se trata de una forma de acertar con la transición entre el suelo y las paredes, sin correr ningún riesgo, aunque no es la única, como veremos a continuación.
En función del color de la pared
También puedes optar por tipos de rodapié que queden perfectamente integrados con el tono de la pared o jugar con el contraste, y utilizar una tonalidad muy distinta, que añadirá carácter y personalidad al espacio.
Si prefieres los ambientes totalmente serenos y equilibrados apuesta por los rodapiés a tono del color de las paredes. En cambio, si quieres arriesgar y dotar al zócalo de mayor protagonismo atrévete con gamas cromáticas más contrastadas, pintando el rodapié en un color muy oscuro como elemento rompedor frente a unas paredes en tonos neutros y claros, por ejemplo.
En función de las carpinterías
También es habitual escoger el rodapié a juego con el color de los marcos de las puertas y ventanas. Se trata de una solución de tendencia, gracias a la que se consigue diseñar superficies uniformes, en las que los acabados de puertas y ventanas enmarcan el espacio de forma equilibrada.