Limpiar radiadores nunca ha sido fácil por su peculiar relieve y su cercanía a la pared. Además, acumulan mucha suciedad, en realidad más de la que se aprecia a simple vista. No es necesario quitar los radiadores para limpiarlos de cuando en cuando… Puedes mantenerlos pulcros con una limpieza periódica muy sencilla, que te vamos a enseñar aquí. Además de por higiene, esa higiene mejora su rendimiento, algo importante en los tiempos que corren, por los altos precios de la energía…

La limpieza de los radiadores, que acumulan polvo y pelusas en sus zonas más ocultas, se debe realizar de forma recurrente. Limpiar radiadores al tiempo que se elimina el resto del polvo de cada habitación puede ser una buena forma de no dejar la tarea en el olvido.

Limpiar radiadores por su parte visible

Para limpiar radiadores por la parte delantera, basta un barreño con agua y un chorro de amoniaco o de vinagre con jabón. Con una bayeta humedecida con esta mezcla, hay que frotar los diferentes elementos del radiador y enjuagar con otra bayeta humedecida en agua limpia. Además de desinfectados, los radiadores quedarán brillantes. Después es aconsejable secar los radiadores, especialmente si tienen alguna picadura susceptible de oxidarse con la humedad.

Por qué acumulan tanto polvo los radiadores

Hay una explicación científica a la acumulación de suciedad de los radiadores: el aire caliente que emite el radiador tiende a subir hacia arriba, pero cuando comienza a enfriarse, desciende, dejando depositado el polvo que había en el ambiente.

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