Saber cómo programar un termostato digital puede ser la clave para reducir una factura excesivamente alta de calefacción. Ahora que los precios de la electricidad y el gas natural han subido tanto, te explicamos cómo programar los diferentes tipos de termostatos digitales que existen actualmente en el mercado. Así ahorrarás y conseguirás una buena eficiencia energética, un paso individual, pero importante, para garantizar la sostenibilidad del planeta.

Como bien sabes, hay dos tipos de termostatos: los digitales y los analógicos. Pero, además, los termostatos digitales han visto sus prestaciones mejoradas por las múltiples tecnologías que han revolucionado el hogar en los últimos años. Así, los ya clásicos termostatos programables se han visto superados por los nuevos termostatos inalámbricos que, gracias a la tecnología WiFi, son capaces de mantener la temperatura indicada en un mando sin cables. Y un paso más allá, encontramos los termostatos inteligentes, los más novedosos, que se programan mediante una aplicación muy intuitiva y gestionable a distancia desde el smartphone. Vamos a verlo…

Cómo funciona el termostato digital

El termostato dispone de un sensor que determina la temperatura ambiente. Generalmente, se trata de una tira bimetálica, que se regula automáticamente. Cuando la temperatura se sitúa por debajo del nivel que hemos marcado, el termostato abre el circuito del sistema de calefacción. Y al alcanzarse la temperatura deseada, lo cierra.

Cuál es la temperatura ideal para la casa en invierno

La temperatura de confort se sitúa entre los 17 y los 21 ºC en casa. El rango varía si estamos en reposo o en movimiento. Al programar el termostato digital también se pueden tener en cuenta los diferentes momentos del día: por la noche es más saludable un ambiente más fresco; mientras trabajamos podemos bajar la temperatura del termostato; y podemos reservar los 20-21 ºC para el rato, al caer la tarde, en que estamos en casa y nos relajamos leyendo, navegando por internet o viendo la televisión.

Siempre ten en cuenta que por cada grado de temperatura menos, baja el consumo energético un 8 por ciento.