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Radiadores de aceite
Este sistema de calefacción lleva aceite en su interior, el cual se calienta a través de las resistencias eléctricas que llevan incorporadas en su interior y posteriormente se calienta la superficie del radiador, que desprende el calor a la estancia que queramos calentar. Su funcionamiento es muy sencillo, solamente hay que conectar el radiador a la corriente eléctrica y encenderlo. Además, su instalación es fácil, sencilla y no precisa ni de obra ni de mantenimiento, ya que no hay revisiones periódicas como ocurre con otros tipos de calefacción.
Las ventajas principales de este tipo de dispositivos son que conservan bien el calor, ya que su calor puede durar hasta 1 hora después de apagarse. Son portátiles, así que permite transportarlos a cualquier estancia de forma rápida y sencilla. Son silenciosos, no emiten ningún sonido mientras están en funcionamiento. Incluyen termostato, para mantener una temperatura constante. Tienen un mantenimiento sencillo, con utilizar un trapo húmedo para su limpieza es suficiente. Son más económicos, en comparación con otros sistemas de calefacción comparando calidad/precio.
Las desventajas en cambio son menores, por ejemplo, estos normalmente deben utilizarse como complemento de la calefacción general, debido a su alto consumo eléctrico. Además es recomendable utilizarlo para estancias pequeñas. Otra asunto es que tardan en calentarse, en comparación con otros sistemas de calefacción, pero una vez caliente perdura más su calor.
Para escoger la potencia más adecuada para tu radiador de aceite, debes tener en cuenta que es recomendable calcular entre 80 y 100 W por cada m². Por ejemplo, para una habitación que tenga 15m², necesitarás un emisor de 1.500W de potencia.
Por otra parte, para escoger la potencia también debemos tener en cuenta si el aislamiento de las paredes, ventanas y el techo de nuestro hogar es adecuado o no. Dependiendo de ello necesitaremos más o menos potencia calorífica para calentar la vivienda.