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Cada vez aparecen más en las ciudades y paisajes españoles: los sistemas de energía solar en la propia propiedad, en el jardín o incluso en el balcón son cada vez más populares.
Pero antes de encargar tus primeros módulos solares, deberías pensar para qué quieres utilizar el sistema.
Si estas concienciado con el cambio climático el desarrollo de las energías limpias es imprescindible para combatirlo. Y es que una de las principales ventajas de las energías renovables es que, además de ser inagotables, presentan un nulo o bajo impacto negativo sobre el medio ambiente, por lo que se consideran energías limpias. En la actualidad las energías renovables son una realidad presente en nuestra sociedad y sus beneficios para el medio ambiente son más que evidentes.
En primer lugar, es importante aclarar los términos. Porque aunque todos los sistemas solares convierten la energía solar en otra forma de energía, hay una diferencia crucial: la forma de energía que se desea utilizar:
Hay muchos argumentos a favor de una instalación solar privada en el tejado, el jardín o el balcón:
La energía solar te hace menos dependiente de la red energética y de los productores de energía, y además es más barata que la electricidad de la red pública.
La energía solar es sostenible porque los sistemas fotovoltaicos son neutros desde el punto de vista climático. No consumen combustibles fósiles y no se produce CO²' durante la conversión de la energía solar en energía útil.
Ahorrarás dinero a largo plazo, aunque primero tengas que hacer una inversión. Con un sistema fotovoltaico con almacenamiento, puedes cubrir tú mismo entre el 60% y el 70% de tu consumo de electricidad.
Los sistemas solares funcionan con la materia prima de la radiación solar. El requisito más importante para captarla en cantidad suficiente es que la superficie del tejado esté libre de sombras. La orientación del tejado tampoco carece de importancia: se obtiene el mayor rendimiento con tejados orientados al sur, pero también son posibles tejados orientados al este y al oeste. Por último, la inclinación del tejado también influye: la inclinación ideal oscila entre 30 y 60 grados.
Por supuesto, el sol también tiene que desempeñar su papel. Dependiendo de dónde vivas, del tiempo, de la época del año, de la calidad del aire, del número de días soleados y de la intensidad de la radiación, el rendimiento de la instalación también varía.
Debido a la fluctuación de la radiación solar, es aconsejable planificar tu instalación solar como complemento, por ejemplo en combinación con una bomba de calor o un sistema de calefacción de pellets. De este modo te beneficiarás de todas las ventajas: radiación solar cuando esté disponible y seguridad de suministro cuando no brille el sol, ya que los sistemas solares siempre proporcionan un poco de energía, incluso con mal tiempo y en invierno.
Los sistemas fotovoltaicos te permiten generar electricidad que puedes utilizar tu mismo o verter a la red pública. Para ello, las células solares de los paneles solares convierten la energía solar en corriente continua. Sin embargo, los dispositivos finales disponibles en el mercado sólo funcionan con corriente alterna. Por eso se necesita un inversor, también conocido como dispositivo de inyección a red. Éste convierte la corriente continua en alterna, un proceso complejo y costoso.
Cuanta más energía quieras generar, más superficie necesitarás. Por tanto, la cantidad de electricidad que puedes generar depende, entre otras cosas, del tamaño de tu tejado. La producción de los sistemas fotovoltaicos se mide en kilovatios pico (kWp): cada kWp puede generar unos 1.000 kWh de electricidad al año.
Lo primero es lo primero: los costes de adquisición de la energía solar fotovoltaica son elevados. No obstante, las instalaciones fotovoltaicas con acumulador merecen la pena si el consumo de electricidad es elevado y se dispone de una bomba de calor. Si haces funcionar tu bomba de calor o un sistema de calefacción directa con energía solar, reducirás costes de calefacción. Además, con este tipo de sistema no se pierde energía: la electricidad sobrante se inyecta inmediatamente en la red o se almacena en una unidad de acumulación de electricidad.
Un sistema fotovoltaico dura al menos 25 años y se amortiza al cabo de unos 10 o 15 años.
Por un sistema fotovoltaico se puede esperar pagar unos 11.000 euros por una versión pequeña con una potencia de 3,7 kWp y unos 21.500 euros por un sistema mediano de 10 kWp.
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