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Los detectores de movimiento son ya un equipamiento estándar en muchos edificios y locales. El funcionamiento es sencillo: en cuanto una persona o un vehículo se acerca a la zona de detección, activan los dispositivos conectados a ellos, normalmente luces interiores o exteriores. Este mecanismo no sólo es práctico, sino que también puede resultar extremadamente útil en el ámbito de la vigilancia de edificios.
Los detectores de movimiento están disponibles en diferentes versiones. La mayoría de los detectores de movimiento están equipados con sensores de infrarrojos. Se denominan sensores pasivos, ya que sólo reaccionan a la radiación térmica que actúa sobre ellos. Si una persona, animal o vehículo entra en la zona detectada por el detector de movimiento, los sensores registran el cambio y encienden automáticamente el dispositivo conectado. Sólo se tienen en cuenta las diferencias de calor de corta duración. Las diferencias de calor estáticas, como las causadas por la exposición permanente a la luz solar, no se detectan.
Los detectores de movimiento por infrarrojos son especialmente adecuados para controlar la iluminación exterior de propiedades privadas. Desde hace algunos años, sin embargo, también encuentran cada vez más aplicaciones en interiores, por ejemplo en la iluminación de escaleras o pasillos.
A la hora de instalar su detector de movimiento, la colocación correcta desempeña un papel importante. En primer lugar, debes considerar qué área debe detectar el sensor. La mayoría de los detectores de movimiento pueden alinearse en diferentes ángulos de detección, de modo que la altura y la anchura de la zona a detectar pueden modificarse individualmente. La forma más sencilla de hacerlo es simplemente probar con la ayuda de una segunda persona el punto en el que el sensor va a incidir.
No sólo es importante la posición del detector de movimiento, sino también su intensidad luminosa y la duración de la iluminación. Los llamados sensores crepusculares son detectores de movimiento que sólo se activan cuando está oscuro. A partir de un determinado nivel de oscuridad, que está preinstalado o que puede fijar el usuario, comienzan con una potencia luminosa relativamente baja. A medida que aumenta la oscuridad, aumenta la intensidad hasta que finalmente alcanza el 100%. En la mayoría de los modelos, se puede regular de forma variable la duración de la iluminación mediante un pequeño interruptor temporizador.
Un detector de movimiento tiene ventajas en sí mismo, tanto para interiores como para exteriores. Con un detector de movimiento, por ejemplo, se reduce el consumo de electricidad. Además, cualquier persona que quiera proteger su casa contra los ladrones hace bien en utilizar un detector de movimiento. La luz que parpadea de repente hace que los ladrones se sobresalten y aumenta las probabilidades de que los atrapen. Además, normalmente no saben qué otros mecanismos de alarma están asociados a la luz que se dispara. Si se conecta a un sistema de alarma o de videovigilancia, hay muchas posibilidades de evitar un robo.
Este tipo de sensores se puede asociar a todo tipo de luminarias como apliques de exterior o iluminación de techo en las estancias interiores.
La iluminación es un elemento muy importante en la creación de ambientes interiores y exteriores de cualquier hogar. La mejor manera para crear un ambiente perfecto en cualquier rincón de tu hogar o jardín es utilizando detectores de movimiento.