El olivo enamora por sus numerosas y discretas flores blancas que florecen de mayo a junio. Los frutos, de color verde a negro, tienen un sabor aromático y son aptos para el consumo. Los frutos podrás cosecharlos a partir de septiembre. Con el paso del tiempo, se recomienda trasplantarse cada dos años en primavera a una maceta más grande. Se recomienda colocarlo en un lugar soleado.